lunes, 14 de julio de 2014

Labastida revive su pasado medieval


La villa de Labastida dio este fin de semana un viaje en el tiempo, engalanando las calles a través de un mercado y de numerosas actividades, muchas de ellas convertidas en evocaciones teatrales de la vida cotidiana de esa época histórica. Organizado por la Asociación de Comerciantes y Hosteleros de Labastida (ACOBASA) en colaboración con el Ayuntamiento, el mercado medieval desarrollado ofreció todos los típicos de aquellos tiempos,  en un ambiente cálido y agradable.
Las jornadas se inauguran con una representación en la que participan activamente los vecinos del pueblo incluido el alcalde, Ignacio Gil Orive, ataviados todos con ropajes de corte medieval. Una representación que sirve de recordatorio de cuando el rey Fernando III, el Santo, rey de Castilla, otorgó la Carta de Fueros, o los Fueros, a Labastida, en 1242, garantizando a sus vecinos las libertades y a sus instituciones la autonomía local.Estos acontecimiento son recordados con la lectura de un documento que resume aquella parte de la historia en la que Labastida pasó a ser una villa y que estuvo precedido de un pequeño desfile en el que personajes de la Corte acompañaron al rey, quien es llevado bajo palio durante el pasacalles.
El Mercado Medieval tiene otros muchos componentes lúdicos. Así, algunos de los más llamativos, fueron las aves rapaces que se instalan en la Plaza de la Paz, que se convirtió en el lugar más fotografiado. También en la misma plaza se podía disfrutar del trabajo de un artesano de la piedra y de un panadero, que además lleva un horno, y que no ha parado de mostrar cómo se elaboraba ese alimento.
El inmenso mercado medieval recorre diversas calles con puestos de productos agroalimentarios y un sinfín de otras cosas. En la Plaza de Don Alejandro se instaló un carrusel hecho con medios toneles de vino, junto a puestos de otro tipo.

Se organizaron numerosas actividades para todas las edades, cuentacuentos, talleres de manualidades infantiles, parodias, juglares y pasacalles continuos, así como el espectáculo lleno de aire de misterio de El Gran Fakhir. Los más pequeños, además, pudieron pasar un rato agradable mientras daban un paseo en ponny.
(El texto y las fotos han sido remitidos por el Dinamizador de Comercio de la Cuadrilla)











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